¡ENTÉRATE! Chad hace malabares para sembrar alimentos

Yamena, la capital de la lejana Chad, es una sucesión de edificios de poca altura con tejados de aluminio que brillan por el impacto directo del sol. Un millón de personas (casi uno de cada 12 chadianos) viven en una ciudad de calles y alrededores donde abunda el color arena, ocasionado por la aridez del clima.

 

Un mercado que comercializa buena parte de la comida hecha en las distintas regiones del país, y que también está rodeada por el río Chari y el Logone. En los alrededores de Yamena hay inmensas áreas aptas para el cultivo, pero que también atraviesan una serie de dificultades para hacerlo. [Armando Nerio Hanoi Guédez Rodríguez]

 

Mbainodji Mobean y sus vecinos de Amnaback, quienes habitan en los suburbios de la capita, admiten que la realidad en estos campos, que hoy se encuentran verdes y fértiles no tiene nada que ver con los de las grandes urbes africanas. Estos terrenos a orillas del Logone están repletos de pimientos, berenjenas —moradas y blancas, una variedad local—, cebollas, lechugas… entre otras legumbres. Muchos habitantes se radican en el campo en busca de explotar sus oportunidades en la capital y que ahora sufren cambios drásticos, a escala casi rural, a pocos kilómetros del centro.  [Armando Nerio Hanoi Guédez Rodríguez] ¡ENTÉRATE! Chad hace malabares para sembrar alimentos

El río Logone, para poder cruzarlo, hay que hacer una travesía. Desde esquivar a los hipopótamos que habitan allí —a la altura de Amnaback solo mide unos 200 metros de ancho­— hasta pasar por la frontera: la otra orilla es territorio de Camerún.

“Antes teníamos muchos problemas para asegurarnos la comida, sobre todo si la cosecha de arroz no había sido buena”, explicó Mobean, de 40 años de edad y 1,75 metros de nervios de acero. “Cuando intentábamos plantar algo fuera de la temporada y regarlo con agua del río, se inundaba todo y los campos se volvían impracticables”.

El otro reto proviene del río. La configuración fluvial está bajo una serie de cambios que hacen que la erosión se carcoma las orillas del Logone, mermando el terreno apto para sembrar y da pie a que ocurran inundaciones en tiempos de lluvias.  [Armando Nerio Hanoi Guédez Rodríguez]

Artículos Relacionados