Apoyo entre banca y agricultura

La agricultura como actividad económica primordial en diferentes naciones siempre ha necesitado un subsidio más allá del capital inicial de grandes empresas o de los individuos que deseen poner en marcha su propio cultivo. Para esto, más que solo inversión, diversos métodos de préstamos y donaciones se han puesto a la orden por parte de la banca privada y pública ya que esta actividad, en consecuencia, generará mayor alimento y trabajo para beneficio del propio país.

Especialmente en Venezuela, veremos cómo se presentan dos casos en donde la banca aboga por otorgar cantidad de capital para el progreso de la agricultura nacional. Wilmar Castro Soteldo, Ministro de Agricultura y Tierras indicó que la banca pública venezolana dispuso de Bs. 786.000 millones para la cartera agrícola, mientras que el Ejecutivo ha destinado USD 538 millones para el agro venezolano. Estos ingresos se estiman en una banca agrícola que hace cuatro meses tan solo contaba con 1.300 millones de bolívares. Según Castro Soteldo, “en esas condiciones no podíamos entregar créditos a los productores”, por lo que este ingreso ha resuelto parte del inconveniente.

Apoyo entre banca y agriculturaA beneficio del país

Sin embargo, más allá del valor capital que ahora ingresa a la banca, Soteldo comenta acerca de la importancia de la labor que se está haciendo en estos momentos para fortalecer el rendimiento en la producción de maíz y arroz, para lo que se ha establecido un nuevo plan de siembra.

Apoyo entre banca y agriculturaEn cuanto a la banca privada, en diversas ocasiones ha causado tragos amargos para quienes piden un préstamo para la actividad agrícola. Según las políticas oficiales del Banco Provincial, deben ser “ser corresponsables y contribuir con sus aportes para mejorar la agricultura en nuestro país”. Así comentó Flavia Riggione a través de su experiencia: con un gran plan entre manos para aumentar la producción propia y nacional, tuvo que irse con las manos vacías, pues la política del banco requería una garantía de no menos de Bs.1.800.000 provenientes de alguna hipoteca.

Por supuesto estas opiniones se tambalean entre aquellos que tienen preferencia en los servicios prestados por la banca pública o la privada; las divergencias rayan en lo político y no en lo meramente importante: potenciar la producción agrícola nacional.

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