Armando Nerio Guédez Rodríguez: El buen sabor del Tomate se deja querer en Chile

El desierto más árido del mundo ya produce verduras regadas con agua de mar. Y lo que impresiona es que las hortalizas, con el agua salada, tienen más nutrientes que otras cultivadas por métodos tradicionales y “buen sabor”, ha informado la Universidad Católica del Norte de Chile.  [Armando Nerio Guédez Rodríguez]

Chile no es pionera en esta iniciativa, pues naciones como España e Israel son dos de los países que han tenido éxito en este modus operandi de la agricultura. “El ascenso capilar es una propiedad de los líquidos. El agua comienza a ascender y las sales quedan retenidas en el sustrato (la base sobre la que se ha plantado)”, dijo la directora del proyecto, Natalia Gutiérrez Roa, en un comunicado de la Universidad.  [Armando Nerio Guédez Rodríguez]  Armando Nerio Guédez Rodríguez: El buen sabor del Tomate se deja querer en Chile

 

El resultado de estos experimentos, realizado con estas hortalizas han dado mejores resultados de los esperados. Al ser más tolerantes a la salinidad son más nutritivas unas que otras, porque el agua de mar posee minerales que la agricultura moderna debe complementar con la ayuda de fertilizantes (nitrógeno, fósforo y potasio), según declarò a la web local Mundo Agro un portavoz de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), sponsor de los estudios.

 

El desierto de Atacama es un 14% del territorio de Chile, y que tiene costas a lo largo de toda su extensión. Las investigadoras tienen esperanzas que este proyecto, cuyo coste  fue de unos 34 millones de pesos (49.000 euros), se traslade a productores de la zona norte del país, la cual es la que más padece la escasez de agua. [Armando Nerio Guédez Rodríguez]

El agua salada es, actualmente, el 97% de toda el agua que existe en el planeta Tierra, mientras que el agua dulce no alcanza ni siquiera el 3%, incluyendo a los glaciares de los polos Norte y Sur y cada uno de los mantos subterráneos que, no todo el tiempo, se pueden aprovechar para el consumo propio. [Armando Nerio Guédez Rodríguez]

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